Lo que aprenderás en esta sesión
Las primeras horas: el momento más crítico del ciclo productivo
El período que va desde el parto hasta las primeras 72 horas de vida del cabrito es el lapso de mayor peligrosidad en todo el ciclo de producción caprina. En este tiempo ocurren más muertes, se cometen más errores de manejo y se definen las condiciones de salud e inmunidad del animal para toda su vida productiva.
La mortalidad perinatal —muertes antes de los tres días de vida— representa en sistemas sin manejo adecuado entre el 15% y el 30% de los cabritos nacidos. Esta cifra puede reducirse al 3 a 5% con preparación correcta del parto, atención oportuna del recién nacido y garantía del consumo de calostro en las primeras dos horas de vida. Ninguna otra intervención tiene mayor impacto económico por unidad de inversión que el manejo correcto del parto y del cabrito.
Preparación del parto: señales y acciones previas
Señales de preparto
Durante la semana previa al parto la hembra comienza a mostrar cambios físicos y de comportamiento que el productor debe conocer para preparar la atención a tiempo. Los más importantes son:
- Distensión progresiva de la ubre que se vuelve tensa y caliente en las 24 a 48 horas previas al parto.
- Relajación y edema de los ligamentos sacro-ilíacos, que hace que la grupa se hunda visiblemente a ambos lados de la cola.
- Descarga vulvar mucosa transparente que aumenta en volumen y se vuelve más viscosa en las horas previas al parto.
- Inquietud, separación del grupo, rascado del suelo, cambios frecuentes de posición y vocalización intermitente.
- Pérdida del apetito o reducción del consumo de alimento entre 6 y 12 horas antes del parto.
- El animal busca un rincón apartado del corral y puede intentar escarbar o construir un nido.
Preparación del área de maternidad
Una semana antes de la fecha probable de parto, la hembra debe trasladarse al corral de maternidad. El corral debe estar limpio, desinfectado, con cama seca y abundante —paja o material absorbente— y sin corrientes de aire directas. La temperatura óptima en la sala de partos es entre 15 y 20°C, sin que eso sea un requisito rígido en el trópico donde las temperaturas nocturnas raramente bajan de ese rango. Lo que sí es crítico en cualquier clima es que el piso esté seco, ya que los cabritos recién nacidos tienen dificultad para termorregular en superficies húmedas y frías.
El productor debe tener disponibles antes del parto: yodo al 7% para el cordón umbilical, jeringa y biberón limpio por si el cabrito necesita ayuda para tomar el calostro, toallas o telas limpias para limpiar al recién nacido si la madre no lo hace, y un registro donde anotar la fecha del parto, número de crías, sexo y peso al nacer.
El parto: fases y criterios de intervención
Fase de dilatación
La primera fase del parto dura entre 2 y 6 horas. El cuello uterino se dilata bajo la influencia de prostaglandinas y oxitocina, las contracciones uterinas comienzan suavemente y el cabrito cambia de posición hacia el canal del parto. La hembra muestra inquietud creciente, se levanta y acuesta repetidamente y puede emitir vocalizaciones bajas. Esta fase es silenciosa para el observador externo y raramente requiere intervención.
Fase de expulsión
Comienza con la ruptura de las membranas fetales y la salida del líquido amniótico, lo que el productor puede notar porque la hembra empieza a esforzarse visiblemente con contracciones abdominales activas. En un parto normal con presentación anterior —cabeza apoyada sobre las dos patas delanteras— el primer cabrito debe nacer en menos de una hora desde el inicio de los esfuerzos activos. Si transcurre más de una hora de esfuerzos sin progreso, o si se observan extremidades en posición incorrecta, es necesario intervenir.
Las distocias —partos difíciles— son poco frecuentes en caprinos pero ocurren con mayor probabilidad en primerizas, en gestaciones con crías de gran tamaño y en hembras con nutrición deficiente en la gestación tardía. La intervención debe realizarse con manos limpias o guantes obstétricos y abundante lubricante. El cabrito debe manipularse suavemente, sin tirones bruscos que puedan lesionar el canal del parto. Si la posición no puede corregirse manualmente en 10 a 15 minutos, el caso requiere atención veterinaria urgente.
Expulsión de la placenta
Después de que todos los cabritos han nacido, la placenta debe expulsarse en las siguientes 8 a 12 horas. La retención de placenta por más de 12 horas es una complicación que aumenta el riesgo de metritis —infección uterina— y requiere evaluación veterinaria. No se debe intentar extraer manualmente la placenta jalando desde afuera: esto puede causar hemorragias internas graves.
Los primeros 30 minutos de vida del cabrito
Lo que se hace —o se deja de hacer— en los primeros 30 minutos después del nacimiento determina en gran medida si el cabrito sobrevivirá los primeros días de vida. El protocolo correcto tiene pasos específicos y un orden que importa.
Liberación de vías aéreas
Lo primero es limpiar el moco de las fosas nasales y la boca para garantizar que el cabrito respire correctamente. Si la respiración no se inicia espontáneamente, se sostiene al animal de las patas traseras durante 15 a 30 segundos para que la gravedad ayude a drenar el líquido de las vías aéreas. No se recomienda dar masajes en el pecho si el cabrito ha aspirado líquido amniótico, porque el masaje puede hacer que el líquido se vuelva espumoso y sea más difícil de eliminar. Si la respiración no mejora, un estímulo vigoroso en el tabique nasal o entre los dedos puede inducir el reflejo de estornudo que libera las vías aéreas.
La madre lamiendo al cabrito
Es fundamental permitir que la madre lama a su cría tan pronto como sea posible. Este comportamiento no es solo instintivo: cumple funciones fisiológicas concretas. El lamido estimula la circulación sanguínea periférica del cabrito, activa el sistema nervioso simpático acelerando la termorregulación, establece el vínculo madre-cría a través del reconocimiento olfativo y estimula la bajada del calostro en la ubre. Si la madre rechaza al cabrito —algo más común en primerizas— hay que sujetarla con paciencia repetidas veces y forzar el contacto hasta que se produzca el reconocimiento.
Manejo del cordón umbilical
No se debe cortar el cordón umbilical inmediatamente al nacer. Se espera 3 a 5 minutos para que deje de pulsar y se rompa naturalmente o se corte a 3 a 4 centímetros del abdomen. Inmediatamente después del corte, el muñón se sumerge en yodo al 7% o tintura de yodo, y este procedimiento se repite dos veces al día durante los primeros 3 a 5 días hasta que el cordón esté completamente seco. El ombligo húmedo o mal tratado es la puerta de entrada de bacterias que causan onfalitis —infección umbilical— y pueden progresar a septicemia neonatal con alta mortalidad.
Primera toma de calostro
Antes de los 30 minutos posteriores al nacimiento, el cabrito debe tomar calostro por primera vez. Si no puede alcanzar la ubre por sí solo, el productor debe ordeñar manualmente los primeros chorros de calostro y ofrecerlos en biberón. La cantidad mínima para la primera toma es de 60 a 120 ml.
El calostro: el seguro de vida del cabrito
El calostro es la primera leche producida por la hembra en los 3 a 4 días posteriores al parto. Su composición es radicalmente diferente a la leche normal: contiene entre 3 y 5 veces más proteína que la leche madura, con alta concentración de inmunoglobulinas —anticuerpos— que el cabrito necesita para construir su inmunidad pasiva. A diferencia de los mamíferos cuya placenta transfiere anticuerpos de la madre al feto durante la gestación, los rumiantes tienen una placenta de tipo epiteliocorial que no permite este paso. El cabrito nace sin anticuerpos propios y depende completamente del calostro para adquirir su primera protección inmunitaria.
La capacidad de absorción de anticuerpos del intestino del cabrito es máxima en las primeras 2 horas de vida y cae drásticamente después de las 6 horas. Transcurridas 24 horas, la absorción intestinal de inmunoglobulinas es prácticamente nula porque el epitelio intestinal madura y pierde la permeabilidad que permitía el paso de moléculas de gran tamaño como los anticuerpos. Esta ventana cerrada a las 24 horas no tiene corrección posterior: un cabrito que no tomó calostro en las primeras horas de vida tendrá deficiencia inmunitaria permanente durante sus primeras semanas, con mayor susceptibilidad a diarreas, neumonías y septicemias.
Los anticuerpos y otros componentes del calostro se alteran con las temperaturas altas. El calostro que se almacena para suministro posterior no debe calentarse por encima de 40°C, ya que temperaturas superiores desnaturalizan las proteínas inmunológicas y eliminan su valor protector. Puede almacenarse refrigerado hasta 48 horas o congelado hasta 6 meses sin pérdida significativa de calidad.
Banco de calostro
En granjas de cierta escala es recomendable mantener un banco de calostro congelado: calostro de alta calidad obtenido de hembras multíparas sanas en los primeros ordeños posparto, almacenado en porciones de 200 a 250 ml correctamente etiquetadas con fecha y procedencia. Este banco permite atender cabritos cuyas madres murieron en el parto, rechazaron a sus crías o producen calostro de mala calidad por problemas sanitarios.
Lactancia natural y lactancia artificial
Lactancia natural
En sistemas extensivos y semi-extensivos orientados a carne, los cabritos permanecen con la madre hasta el destete. En este sistema la cría mama a libre demanda y la madre ajusta su producción según la frecuencia de succión. La lactancia natural garantiza el suministro continuo de calostro en los primeros días, el vínculo madre-cría y el desarrollo inmunitario normal del cabrito. Su desventaja en sistemas lecheros es que reduce el volumen de leche disponible para ordeño y dificulta el control preciso de la ingesta de leche por cría.
Lactancia artificial
En sistemas lecheros intensivos y semi-intensivos, los cabritos se separan de la madre a las 72 horas de vida —después de garantizar el consumo completo de calostro— y se alimentan con leche o sustituto lácteo en biberón o cubo. La separación a las 72 horas produce el menor daño por estrés tanto en la cría como en la madre, comparada con separaciones más tardías.
El cabrito debe recibir leche a razón del 10% de su peso vivo por día, distribuido en dos o tres tomas. Un cabrito de 3 kg recibe 300 ml por día divididos en dos tomas de 150 ml. La fuente de leche debe variar lo menos posible: cambios frecuentes entre leche de cabra, leche de vaca o diferentes fórmulas de sustituto alteran la flora intestinal y predisponen a diarreas. Cualquier leche fresca debe pasteurizarse a 63°C por 30 minutos o provenir de animales con estatus sanitario conocido para evitar la transmisión de enfermedades como la artritis encefalitis caprina o la paratuberculosis.
Sustitutos lácteos
Los sustitutos lácteos para cabritos son mezclas en polvo formuladas para reemplazar la leche en la alimentación del cabrito. Deben contener al menos 20% de proteína láctea, 26% de grasa de origen animal y estar libres de proteína vegetal en cabritos menores de 3 semanas, ya que su sistema digestivo aún no produce las enzimas necesarias para digerir almidones vegetales. Se reconstituyen a 40°C en agua limpia antes de suministrar. La temperatura es importante: leche fría causa diarrea osmótica y leche demasiado caliente desnaturaliza las proteínas y reduce su valor nutritivo.
Procedimientos del recién nacido
Descorne
La mayoría de las razas caprinas son astadas —tienen cuernos— excepto algunas líneas seleccionadas como las Saanen mochas. El descorne temprano, realizado entre los 3 y 10 días de vida, es significativamente menos estresante y de recuperación más rápida que el descorne en animales mayores. Se realiza con cauterizador eléctrico o pasta cáustica aplicada directamente sobre la yema del cuerno. En animales mayores requiere anestesia local obligatoria. Los cuernos en sistemas intensivos son fuente de lesiones entre animales, heridas en el personal y dificultad para el manejo en corrales y manga de contención.
Castración
Los machos destinados al engorde que no van a ser usados como sementales deben castrarse entre los 10 y los 30 días de vida. La castración temprana es menos estresante y de menor riesgo de complicaciones infecciosas. Los métodos más utilizados son la banda elástica —anillo de goma que interrumpe la irrigación sanguínea del escroto y provoca la atrofia por necrosis isquémica— y la castración quirúrgica abierta con ligadura y resección. La castración mejora la mansedumbre del animal, elimina el olor característico del macho entero y mejora la calidad organoléptica de la carne en el engorde.
Identificación
Todos los cabritos deben identificarse al nacer con arete, tatuaje o microchip según el sistema de trazabilidad de la granja. La identificación individual es el primer paso para llevar registros productivos que tengan valor técnico: sin identificación no hay seguimiento de pesos, no hay genealogía y no hay selección genética posible.
2 horas
Ventana máxima para el primer consumo de calostro. La absorción intestinal de anticuerpos es máxima en las primeras dos horas de vida y prácticamente nula después de 24 horas. Esta ventana no tiene corrección posterior.
72 horas
Momento óptimo para separar el cabrito de la madre en sistemas de lactancia artificial. Estudios demuestran que esta es la separación de menor daño por estrés para ambos animales en comparación con separaciones más tardías.
10% del peso vivo
Cantidad de leche o sustituto lácteo que debe recibir el cabrito por día durante la fase de lactancia artificial, distribuida en dos o tres tomas a temperatura de 38 a 40°C para garantizar la digestión correcta.
El destete: criterios y manejo del estrés
El destete en sistemas de lactancia artificial se realiza entre las 5 y las 8 semanas de edad según el peso del cabrito y su capacidad de consumir alimento sólido. El criterio correcto no es la edad sino el consumo: el cabrito debe destetar cuando el alimento sólido —heno, concentrado, forraje fresco— constituye la mayor parte de su dieta y su rumen está funcionalmente activo.
A partir de la cuarta semana se reduce progresivamente el volumen de leche de un litro diario a medio litro en dos tomas, facilitando la transición digestiva. El destete abrupto sin reducción gradual aumenta el estrés y la incidencia de diarreas osmóticas. Los cabritos recién destetados deben tener acceso libre a heno de buena calidad, agua limpia, concentrado y sal mineralizada. El acceso a pastoreo puede comenzar a partir de los 2 meses en áreas con baja presión parasitaria, con vigilancia estrecha de la carga de parásitos.
El cabrito bien manejado es el mejor activo de la granja
Cada cabrito que nace y sobrevive sus primeros 30 días de vida con salud e inmunidad adecuada representa la continuidad del sistema productivo: las hembras serán las futuras productoras, los machos serán la carne o los futuros reproductores. Invertir tiempo, atención y procedimientos correctos en el parto y el recién nacido no es un detalle técnico opcional: es la base de la rentabilidad del rebaño en los próximos dos años. Un productor que pierde el 20% de sus cabritos en los primeros días no puede compensar esa pérdida con ninguna otra mejora productiva.